“Estuve en el lugar equivocado, a la hora equivocada. Cuantas
veces no he sabido valorar ni apreciar nada, y eso me ha pasado factura con el
tiempo. Aprovéchalo, no sabes cuando puede llegarte el momento. Y es que dije
lo siento tantas veces que ya perdí el significado, pero cada uno tiene lo que
merece y yo soy uno de ellos con muchísimos fallos. Si las palabras duelen, yo
nunca me callo. Y es bello este defecto al que llaman virtud, si no eres
sincera aunque la verdad duela entonces no soy como tú. Y si, yo también me he
vuelto loca, mis defectos no son pocos, nadie es perfecto por eso me equivoco.
Y reconozco mis errores aunque sea tarde, rectifico por cada fallo que cometo
aunque sea en balde. Y nadie por mi parte conoció el engaño nunca, fue mi
intención hacer daño a nadie aunque tenga la culpa. Perdón por hablar con
desprecio a quien más quiero a veces, por actuar sin pensar y acabar diciendo
boludeces. Ese impulso incontenible que posee tu mente, ni tú, ni yo somos tan
diferentes. No significa que me arrepienta de cada acto que hice mal, porque sé
que para aprender es necesario tropezar, y hacerse daño, madurar tras cada palo
que encajas. Mi vida es contarla a través de bombos y cajas. Pero lo primero es
ser persona, esta perdona cada acto que hiciste mal o fuera de lo habitual y si
reflexionas querrás cambiar parte de ti que pueda hacer sentir mal o que
decepciona. Fui egoísta y materialista, lo reconozco, y si ahora mismo miro
atrás puedo jurar que ni me conozco. Pero pide disculpas mi corazón, no mis
labios. Equivocarse es ley de vida, rectificar es de sabios.

No hay comentarios:
Publicar un comentario