Y vi que mentías, que te acobardabas en espejos maquillados, detrás de máscaras imposibles de romper pero detrás de las cuales podías observar si realmente te atrevías... Poniéndole rencor a las palabras, sabiendo que yo esperaba, allí, siempre, en la nada. Aun así tuve poco orgullo, enmudecí y no logré decirte nada más que impulsos. Sentí ganas de mostrarte que me ahogaba. Realmente moría ahogada en pensamientos nublados, en muerte de ilusiones.
- Ahogada de realidad. -
- Ahogada de realidad. -

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