Pero sé que en este mundo tan feo lleno de mentiras, todavía quedan esas personas que nos secan lagrimas cuando estamos mal, que nos ayudan a elegir el buen camino cuando estamos perdidos y sin brújula en un desierto de problemas, que en vez de hacernos un regalo para nuestro cumpleaños solo nos abrazan y nos hacen sentir algo inexplicable, que nos retan se enojan y nos golpean cuando hacemos algo sabiendo las consecuencias. La felicidad, según los filósofos y el mundo entero, es un sentimiento pero para mí son estas personas; y las puedo considerar así porque sé bien que nunca me van a dejar de querer. Y si en algún momento la distancia se interpone, los vamos a recordar con una sonrisa.

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