No sé qué me está pasando, qué es lo que está mal en mí, pero por más que intento no puedo olvidarte y sé bien por qué. Porque uno no intenta olvidar, uno olvida, simplemente. El problema es que no estoy dispuesta a ello, no quiero olvidarte porque eso significaría renunciar a una parte de mí. Significaría renunciar a lo único que sinceramente quise en toda mi vida y que, estoy segura, querré en mucho tiempo. La única persona cuyas virtudes admiro y cuyos defectos amo con locura. El único lugar completamente inestable que me brinda tanta seguridad. Porque si hay algo de lo que estoy segura en este mundo es de que te amo y de que daría todo por verte feliz, por verte bien. La verdad es que ya me cansé de gritar pidiéndote que me dejes entrar, porque no puedo ayudarte si no me dejas. Y llegué a un punto en el que reconozco, sin necesidad de que alguien me diga, lo nocivo que es esto, que debería dejarte salir, olvidarte y continuar. Pero me rehúso a hacerlo, y no es que no pueda olvidarte sino que no puedo querer olvidarte y ese es mi problema .

No hay comentarios:
Publicar un comentario